martes, 28 de abril de 2015

La cruda realidad de Óscar "Mexicano" Lagos

 Óscar, desde que tiene uso de razón, ¿cómo fue su niñez?

Mi niñez al final fue buena, todo era tranquilo, amigos, vecinos, potras, montañas, una infancia muy buena. Todo estaba relacionado con la naturaleza, crecí en El Hatillo y aún vivo aquí. Respirando aire fresco, todo era una maravilla.

¿Creció con sus papás?

No, para nada. Crecí con mi abuela, el amor de mi vida; pasó que mi mamá me dejó y a mis hermanos con ella, mi madre, desde que yo tenía dos años se fue en busca del sueño americano, así que fue mi abuela la que nos crio, era una dama, estaba pendiente de todo lo que podía pasar, ya sabes, ella nos enviaba a la escuela bien comidos, humildemente, pero bien alimentados y con la ropa bien planchadita. No se imagina la abuela que tuve.

Háblenos sobre ella

Me has roto el corazón, ella murió hace dos años. No debió preguntarme sobre ella. No te imaginas lo que sufrió mi abuela con todo lo que a mí me paso en el fútbol y en mi vida privada. Por todo lo que hizo por mí, sé que la defraudé, déjeme decirle que yo era capaz de dar la vida por mi abuela materna. Ella fue una dama, una señora muy íntegra.

Su madre, ¿qué papel jugo en su educación?

Ella tuvo que viajar hacia los Estados Unidos, se fue con la intención de trabajar y darnos una mejor vida, así como hacen muchas madres, incluso varias mamás de mis amigos del barrio se habían ido para la USA y ellos estaban bien, recibían remesas. Eso motivó a mi madre irse, pero se quedó viviendo mucho tiempo en México, en el Distrito Federal.

El apodo “Mexicano”, ¿de dónde sale?

Como mi madre se quedó viviendo en México, ella nos llevó a vivir allá, eso fue antes del Mundial de México 86. Vivíamos bien, todo era tranquilo, estaba bajo el mandato de ella, hice muchos años de escuela en el DF: estando yo en ese país, como yo siempre he sido metido, conocí un señor que me llevó a las inferiores del Atlante, estuve un buen tiempo allí. Pero había un problema, ir a entrenar con el Atlante me quedaba muy lejos.

Luego, ¿qué pasó?

Pues conocí a otro señor, que por cierto me había visto jugar y me llevó a los pumas de la UNAM. Le cuento que para esa fecha yo jugaba muy bien, era mejor que muchos jugadores originarios del país, lástima que estaba ilegal y luego tuve que regresar a Honduras, a El Hatillo.

¿Cómo se hace futbolista profesional?

Cuando yo regreso de México, que fue después del Mundial del 86, me voy a entrenar con el Melgar de la Liga Mayor, en ese año mi tío, Juan Cruz Murillo, que es hermano de mi mamá, y que había jugado el Mundial de España 82 y que tuve que identificarme con él. Eso me facilitó que el entrenador me diera oportunidad más que a otros. Pero le diré algo, si pesó que dijera que era sobrino de un mundialista, pero yo jugaba diferente, traía la escuela mexicana, era muy técnico y le iba a todas, estuve un buen tiempo en el Melgar.

Hablemos ya sobre su rol en el fútbol profesional…

Pasé al Real maya, en esa época había buenos jugadores, yo era muy joven, así como dije antes, mis condiciones y las ganas de ser como mi tío me llevó a esforzarme tanto, que rápido jugué y me dieron la titularidad, incluso, estando en el Real Maya, me convocaron a la selección mayor, tenía 22 años y pertenecía a la olímpica, sabe usted lo que es que te convocaran a la selección mayor en esa época, máxime cuando pertenecías a un equipo pequeño. Era bravo. Yo viví esa experiencia.

¿Fue larga su militancia en el Real maya?

Sí, estuve cuatro años.

Y luego, ¿qué?

Luego pasé al Motagua, mi ficha fue vendida en 500 mil lempiras, era mucha plata en esos tiempos, en 1994, al Real Maya le fue bien. Mejor digamos, a los dirigentes. En Motagua, al principio no ganamos nada, el técnico era el peruano Carlos Jurado, él tenía el equipo, no pasaba nada, lo tuvieron que cortar para que llegara “Primi” (Maradiaga), que por cierto hizo una reingeniería en el equipo, cortó a varios jugadores importantes, los medios de comunicación lo declararon loco, al final esa decisión que el profe tomó lo hizo ganar varios campeonatos, nunca visto en estos últimos veinte años del equipo.

Se sabe que no le gusta hablar del momento más triste de su vida, ¿hablaría de la Copa América del 2001?

Ese fue un torneo relámpago para nosotros, yo estaba de vacaciones cuando el “Primi” me llamó y me preguntó que si quería ir a la Copa América, ya que Argentina había decidido no ir, e incluso, la misma decisión había tomado Estados Unidos. Recuerdo que sin pensarlo dos veces dije que sí.

¿Le gustaría contar un poco más sobre ese torneo?

Sí, claro que sí, no tuvimos mucha preparación para ir a la copa, pero teníamos ganas de ir. Con eso bastaba, desde el avión supimos que podíamos hacer un buen torneo. Recuerdo que viajamos en un avión militar, luego llegamos a Medellín a altas horas de la noche, y a los dos días debutamos contra Costa Rica, perdimos en el debut, yo sabía que era una buena oportunidad para salir a jugar al extranjero, estaba muy metido. Era de los preferidos del “Primi”.

¿Qué fue lo más lamentable para usted en ese torneo?

(Silencio, segundos después)… ¡Salí positivo!

¿En qué partido le hicieron la prueba antidoping?

En el primer partido que jugamos contra Costa Rica. Seleccionaron a tres jugadores de ambos países y allí iba yo.

¿Jugó los dos juegos que faltaban?

Sí, los jugué, aún no llegaban los resultados, hasta ocho días después, justo para jugar contra Brasil, en la etapa final del torneos.

Hay muchas especulaciones sobre el origen de la sustancia que consumió, ¿dónde la consiguió?

Fue en el tiempo que (yo) estaba de vacaciones, no fue en Colombia, como muchos creen.

¿Qué había consumido?

Cocaína y marihuana.

¿Qué pasó en Colombia, una vez que se dio cuenta que salió positivo?

Lloré y lloré. Me encerré en mi habitación, pero siempre estaban mis compañeros pendientes de mí. Sabía que estaba acabado, cometí un grave error, incluso pensé en suicidarme, pero mis compañeros intervinieron. Pensé lanzarme del séptimo piso del hotel.

¿Siempre jugó bajo los efectos de la droga?

Sí, era normal para mí.

¿Qué onda con las pruebas de doping que hacía la Liga Nacional?

Eso no servía. Puras pajas. Además siempre lo hacían para las semifinales y hacían una gran propaganda.

¿Había otros jugadores con los cuales compartías sustancias prohibidas?

No, mentiría si menciono a alguien. Yo en mi rollo…

Le dieron dos años de suspensión, ¿recibió apoyo de su equipo o la misma Federación?

No. Me dejaron solo, tenía contrato con Motagua y se acabó, la Federación de Fútbol, ni pio. Los únicos que estuvieron conmigo fue mi familia. Mi abuela lloraba que no se imagina, en ese momento me cayeron las siete plagas de Egipto.

De joven llegó a la selección llamado por “Primi” Maradiaga.

Se metieron a robarme en la casa, se llevaron todo; tuve un accidente de tránsito que casi pierdo la mano, me hicieron siete operaciones para no perderla, luego recibí una puñalada de parte de un amigo producto de una broma. La pase muy difícil.

¿Cuál es la realidad de Óscar Lagos?

Estoy ubicando un trabajo, llevo un buen rato buscando y aún no encuentro, tengo que encontrar uno, ya que mi hija menor, que tiene 12 años, es diabética, los medicamentos son muy caros. Además he intentado viajar hacia los Estados Unidos y no he podido entrar, incluso, tengo casi tres semanas de estar en el país. El error que cometí en Colombia me ha llevado a poner orden en mi vida, ahora estoy limpio, tengo dos años de no andar en tonteras, además quiero reconciliarme con mi exesposa. Haré todo diferente.

Espero conseguir un trabajo y sacar el curso de entrenador, sé que me gusta enseñar, una vez que termine el curso trabajaré con niños de zonas conflictivas, les enseñaré a jugar fútbol.


PERFIL
Entrevistado: Óscar Abraham Lagos Núñez
Nació: 17 junio 1973, Villa de San Francisco
Clubes: Melgar FC, Real Maya, Motagua, Universidad, Atlético Olanchano, Valencia, Real Patepluma; Dragón (El Salvador); Real Estelí (Nicaragua).
Selecciones: Sub 20, sub 23 y selección mayor, eliminatoria rumbo a Japón y Corea 2002, y Copa América 2001 en Colombia.


(Cortesía: La Tribuna)

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