viernes, 21 de junio de 2013

¡Gracias David Suazo por poner el nombre de Honduras en alto!


¡Adiós, Rey David!
Un gran capítulo de la historia moderna del fútbol hondureño se cerró ayer en el estadio Morazán. David Suazo le puso punto final a una trayectoria que escribió con tinta dorada. La del éxito.

Anoche en el mítico escenario deportivo se congregaron auquellos que lo acompañaron durante su carrera durante su carrera y también que a los que dejará la herencia de su legado, como jugador, pero sobre todo como un gran ser humano.

Más de ocho mil aficionados disfrutaron de una fiesta amenizada por figuras como Miltón Tyson Nuñez, quien dejo demostrado que aún le sobran fintas y velocidad a sus piernas, él junto Rambo de León, Edgar Álvarez y Amado Guevara se encargaron de ponerle picante al encuentro que inauguró las redes a los 22 minutos, después de una combinación de Rambo-Tyson que culminó en los botines del Rey David, para poner a celebrar a sus asistentes.

Sin más contratiempos se terminó la primera parte, en la cual la Pantera aprovechó para mudar de uniforme, mientras de cerca era observado por su esposa Elisa Secchi, quien vivió a su manera el adiós de su esposo.
Para el complemento tanto Luis Fernando Suárez, técnico del combinado de la Selección Nacional como Chelato Úcles, timonel del equipo de los Amigos de Suazo, cambiaron sus elementos y mandaron a jugadores como Wilmer Velásquez, José Luis Flaco Pineda y Carlos Prono.

Sería Gerson Rodas, el volante de Real España, quien llegaría a mover el marcador, tras la ejecución de un tiro libre, estableciendo el 1-1 final.

Desde las graderías bajaban los alabos para David, quien después de unos minutos salió de las canchas para empezar un verdadero viacrusis, entre saludos, abrazos, y fotografías.

“Hoy sí es el fin de mi ciclo, ahora a pensar en el futuro. Le agradezco a la gente que vino a ver mi adiós del fútbol al estadio Morazán, han demostrado realmente que me quieren. Fue bonito despedirme anotando un gol”, dijo Suazo al salir del terreno de juego.

No era para menos, escogió usar su tierra, la ciudad que lo vio nacer como para hacer oficialmente su retirada del balompié.

Grandes recuerdos de todos aquellos goles, de aquellos inolvidables momentos en los no olvido sus raíces hondureñas.

Ni la fama, ni el dinero cambiaron a unas de las joyas más preciadas de la familia Velásquez-Suazo, quien también lo acompañaron en el momento culminante de su carrera. Se fue un grande. Se acabó al leyenda de la Pantera.

Nota: Diario La Prensa.
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