jueves, 19 de julio de 2012

Costa Rica también adolece el retiro de sus figuras

Alonso Solís, Paulo Wanchope y Walter Centeno.
No es sencillo, en cualquier disciplina, que el talento y logros de un jugador lo conviertan en un ídolo para la afición. Mucho menos que hagan ganarse el respeto y admiración de los rivales, tanto de sus colegas como de sus seguidores.

El anuncio de retiro por parte de Walter "Paté" Centeno y Alonso "Mariachi" Solís, independientemente del equipo al que usted o yo seamos aficionados, deja al descubierto una realidad en el fútbol nacional: se agotan los ídolos.

Años atrás, refiriéndome a la histora reciente, Liga Deportiva Alajuelense tuvo que despedir a Luis Marín y Wilmer López, Herediano a Jafet Soto, Cartaginés lo vivió con la partida de Claudio Ciccia, por poner algunos ejemplos.

Este año es el turno del Deportivo Saprissa, que luego de mirar cómo se marchó Víctor Cordero, se prepara para despedir a dos referentes, que para muchos son los últimos grandes líderes dentro del campo.

Lo anterior no significa que en la plantilla no existan futbolistas capaces de asumir ese papel, pero si es claro que no será con el mismo carisma, orgullo y pasión.

Jugadores como "Paté", "Mariachi", "Pato", Jafet, representan el sentimiento de lealtad que los aficionados transmiten cada jornada en las gradas, y que de poder, lo dejarían todo en la cancha. Por supuesto que esto incluye caer mal o que en ocasiones no se reconozca su importancia o capacidad con la pelota, pero al final de sus carreras resulta algo inevitable.

Pasa también a nivel internacional, con la marcha de un Raúl en el Real Madrid, pasó en Milan con la partida de Paolo Maldini, en Boca con la frialdad de Riquelme para decir adiós, pasará cuando Ryan Giggs anuncie que no va más con el Manchester United, reitero y guardando las distancias del caso, por poner algunos ejemplos.

Fue esa generación plagada de ídolos (Lonnis, Mauricio Solís, Centeno, López, Fonseca, Wanchope, etc) la que permitió que Costa Rica regresara a un Mundial Mayor (Corea-Japón 2002), la que inspiró a muchos jóvenes que hoy dan sus primeros pasos en Primera División con el sueño de alcanzar algo similar, en fin, la que levantó emociones encontradas como lo hicieron los de Italia 90'.

Es necesario, por el bienestar del fútbol nacional en general y de la Selección Nacional, que el dinero y la fama no eviten la aparición de futbolistas jóvenes que desarrollen esa lealtad y amor para con un club y su profesión, tal y como lo hicieron los grandes ídolos que poco a poco han dicho adiós.

(Fuente; www.everardoherrera.com)

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