lunes, 16 de enero de 2012

Wilmer Velásquez se retiró como todo un "Matador"

Wilmer Velásquez anotó el único gol de su despedida.
Honduras vio una despedida digna de un goleador. Olimpia le ganó 1-0 al Alajuela, pero el marcador es lo de menos. Lo más importante fue el marco impresionante y la respuesta del público a Wilmer Velásquez, el “Matador”, que no se quiso despedir sin mostrar su sello personal, el gol.
No podía contener las lágrimas. Era más que comprensible. Pisó por última vez el escenario plagado de recuerdos donde se dio a conocer como jugador, donde celebró muchos goles y escuchó corear su nombre cientos de veces: “¡Matador, matador, matador!”.
Era la despedida que le debía su equipo, el Olimpia de Honduras, a su máximo goleador y el de la historia de la Liga Nacional con 196 anotaciones, Wilmer Velásquez. Un marco importante de hinchas blancos, con pancartas y banderas, que querían ver por última vez a su ídolo pisar una cancha y contra un equipo importante como el campeón de Costa Rica, Alajuela.
En el calor del ambiente, los jugadores albos tomaron pronto el control del juego contra el cauteloso equipo tico.
El "Matador" perforó la red 196 veces en la Liga Nacional.
En las primeras de cambio, el “Matador” ya ponía en apuros a la zaga manuda. Recibió solo, pero la desesperada salida del golero Temberton fuera de su arco impidió la caída tica.
Bermúdez cabeceó en tiro de esquina y el balón rebotó en el transversal.

Los ticos tardaron casi 20 minutos para llegar con peligro al arco de Noel Valladares.
Oviedo habilitó en corto a Ledezma, pero este no pudo definir y el balón pasó a un lado.
El equipo hondureño causó daño por el sector derecho de Carlos Will Mejía, que metió un centro para Velásquez. Este no pudo cabecear con comodidad cuando ya la gente coreaba el gol.
Cuando el primer tiempo se ahogaba, Davis conectó de cabeza un tiro de esquina y, de no ser por Javier Portillo, que cuidaba ese palo, los visitantes se habrían alzado con el 1-0.
El segundo tiempo fue un espectáculo aparte. Los dos equipos cambiaron de indumentaria y Olimpia, que había empezado de negro, retomó su uniforme histórico, el blanco.
La Ultra Fiel se hizo presente en el estadio.
El conjunto alajuelense dejó la timidez mostrada en el primer tiempo y decidió cambiarla por agresividad.
Olimpia ya había hecho no menos de cuatro cambios y, un número similar, la Liga Deportiva Alajuelense.
González en tiro de esquina consiguió una pelota rechazada por la zaga olimpista en una de las mejores proyecciones manudas.
Antes de este partido de homenaje, Wilmer Velásquez manifestó que le gustaría despedirse anotando un gol y su sueño se cumplió.
Al minuto 54, como en sus viejos tiempos, el “Matador” se encontró destapado en las afueras del área y con potente remate, que no pudo controlar el golero tico, la bola se escabulló a las redes con el 1-0.
Más tarde, las viejas glorias de la institución merengue entraron para compartir con su excompañero, incluyendo al propio técnico olimpista, Danilo Tosello. La gente lo vivió y lo disfrutó, hasta que llegó el momento del minuto 89 para darle paso a la salida del “Matador”, que ni el apagón pudo ensombrecer.
“En nuestro corazón seguirás siendo nuestro Matador”
Wilmer Velásquez se fue lleno de reconocimientos.
Los homenajes no solo fueron para Wilmer Velásquez. El “Matador” decidió que el presidente de Olimpia, Rafael Ferrari, hiciera el saque de honor en su despedida oficial del fútbol.
Fue un gesto de Velásquez al dirigente que lo vio nacer y crecer en el olimpismo.
El máximo jerarca albo tuvo su frase especial al entregarle a Wilmer una placa de reconocimiento, “en nuestro corazón seguirás siendo nuestro Matador”, expresó Ferrari en el previo del partido.
Chelato Uclés dirigió a Olimpia veinte minutos, cuando Danilo Tosello se alistaba para entrar en la cancha. “La mayoría de los futbolistas se despiden anotando goles de penal, pero Wilmer lo hizo de cancha”, declaró el Maestro.
Uclés llegó como un aficionado más al estadio Nacional de Honduras, pero nunca se imaginó que le iba a tocar estar nuevamente en el banquillo merengue. “Los jugadores me pidieron que dirigiera ese partido en su etapa final y no me pude negar. Les agradezco muchísimo porque desde el momento en que me hicieron esta invitación los problemas que tenía con Olimpia quedaron atrás”, concluyó.

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